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Interpelación, la mejor manera de no dejar trabajar al ejecutivo

Si no hay una confabulación para poner piedras en el camino, lo parece

Publicado: 2017-03-10

Cosas extrañas suceden, en una alianza no muy santa votan juntos por la interpelación los fujimoristas y los de la llamada izquierda, además de García Belaunde y su manchita. Y el gobierno no ha llegado ni siquiera a los ocho meses cuando ya le tumbaron a un ministro y ahora le interpelarán a otro.

Así no hay forma de trabajar. El Congreso es un experto es fregar para no dejar trabajar, y me parece que los que votamos por PPK queremos que el hombre empiece a mostrar resultados, pero la oposición con la Keiko al frente solo sabe distraer en su manera de no hacer nada, puesto que nada sabe hacer. Y se llena la boca pidiendo al presidente que se ensucie los zapatos, mientras que este se esfuerza por hacer y atender un montón de cosas, entre la cuales quita mucho tiempo también la atención a los caprichos de la naturaleza.

Es tiempo de que se revisen las condiciones que deben darse para llevar ministros a interpelación, y más aún a censura. Parece prudente que la Constitución incorpore la necesidad de que no se pueda interpelar antes de cumplido el primer año de mandato, y si con ese atenuante se llega a censurar, el ministro pueda seguir en su cargo, a juicio del presidente, hasta que se complete el segundo año del mandato. Es decir, todo el gabinete tendría asegurado su puesto por los primeros dos años salvo cuando el presidente crea conveniente el cambio, en cuyo caso no contaría el periodo mínimo.

Y después de la primera censura, debería ponerse límites a la cantidad de ministros que pueden ser censurados a continuación. Con una legislación de este tipo, el ejecutivo podrá dedicarse a las faenas para que ha sido elegido, en lugar de tener que atender los caprichos de los legisladores que casi al unísono usan del recurso de la interpelación y la censura por figuretismo, con la intención de "marketearse" a vistas de la masa de electores que son proclives de engatusar por su ingenuidad.

Dentro de este escenario, las voces que reclaman más presencia de "políticos" en realidad claman por marrullería antes que por política, por el mal entendimiento que tiende a confundir la calidad del político con el chamullo, la charlatanería, la boquilla, el floro, la matonería y todo eso que el peruano promedio conoce muy bien, porque para "vivos" nosotros.

Es decir, el Congreso interpelando hace mal uso del recurso de la interpelación, pues por quítame estas pajas pretende hacerlo, lo que frena el esfuerzo del ejecutivo debido al capricho de cualquier fulano que de alguna manera llegó a ser congresista, mientras que el gobierno no cuenta con igual potestad. Si se trata de balance de poderes, también debería haber alguna forma de que el ejecutivo le saque tarjeta amarilla y tarjeta roja al parlamentario que no sabe hacer otra cosa que anteponer sus inconfesables intereses a los intereses de la nación. Corresponde a los genios constitucionalistas, tomando en cuenta también la fortaleza que debe tener el otro poder del estado, el Judicial, afinar las formas para reafirmar el equilibrio de los tres poderes del estado basado en el respeto y el aprecio mutuo entre los componentes del trípode de la estructura del estado.


Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.