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Cargamontón al censo

Se desbordaron las críticas

Publicado: 2017-10-24

Parece que la actividad pública encontró una nueva forma de botar a los jefes de la burocracia: Se apoyan en la grita de la calle con el auspicio de toda la prensa escrita y televisada. Lo peor de todo es que el poder al cual pertenece el expectorado también se une jubiloso a la separación del que cae en desgracia.

Eso se ha visto y se está viendo con relación al Censo 2017 de Población y Viviendas, sin tomar en cuenta que cualquier hecho criticable achacable al poder ejecutivo se infla desmesuradamente para obtener rédito político por parte de la oposición. Esta, muy atenta a las encuestas, se recontra sensibiliza cuando el presidente sube unos puntitos porque su lectura es que sus posibilidades presidenciables que atesoran con ansias delirantes, se vienen cuesta abajo...¡una vez más!!

Y esa vez más no la digieren ni hipotéticamente. Por eso unánimemente califican al Censo como un fracaso. Y en realidad no lo es, el fracaso ruidoso estriba en la pésima logística que ha rodeado al acto censal, y que demuestra que nuestras entidades pueden tener gente capacitada en lo que es el fondo del asunto (en este caso, profesionales muy capaces en estadística) pero adolecen de expertos en una técnica y arte tan peculiar como es la LOGÍSTICA.

Sin una buena logística pueden ocurrir hechos tan aberrantes como la violación y ataques a censadores. Puede ocurrir falta de cédulas censales. Puede ocurrir desconocimiento de características de los hogares a visitar ("crecimiento vertical"). Puede ocurrir negativa de algunos vecinos a someterse a censo por disputa distrital. Y pueden ocurrir mil y una cosa más que por ahora no se han presentado.

Es que ninguna actividad en la vida moderna puede desarrollarse huérfana de la correspondiente logística propia de las características de la actividad. Ojalá que por lo menos esto esté quedando de escarmiento a nivel de las altas autoridades para ordenar que se le de el espacio y la prioridad que la logística reclama a gritos para cumplir una buena tarea.

De paso, como un alud quieren llevarse todo por delante, y por eso, hasta gente que tiene algún cartel como Dietell Columbus no puede ocultar su camiseta naranja y aprovecha para declarar que "Censo fue un fracaso, fue mal planificado". Mal planificado si, hasta pésimamente planificado, pero un fracaso no. ¿O es que los datos obtenidos no valen? Deben contener el margen de error propio de un trabajo de este tipo, pero los números no se borran, así como "la pelota no se mancha". 

Por eso también llama la atención que alguien como él, que por su profesión se estima domina toda la tecnología moderna, se escandalice porque el INEI quiere invitar a los ciudadanos no censados para que los censen por Wattsapp. ¿Donde está lo negativo de ésto? Se supone que el INEI tiene la forma de hacerlo para garantizar que los datos tengan la misma consistencia que los tomados a manuscrito en formularios.

Y resulta que la parte más oscura de la jornada tiende a salpicar al poder judicial. La gente, enervada y con razón del salvajismo de los violadores y delincuentes, quieren que al principal acusado lo encierren de por vida como castigo a su ruin fechoría, o lo castren sino pueden aplicarle la pena de muerte. Pero los jueces, mal que nos pese, no pueden actuar más allá de lo que la ley les permite.

El pueblo no puede ir contra la justicia, y las normas son la base de ella. Se hace perentorio modificar toda la legislación punitiva porque nuestro país ya no da para más. Pero la majestad de poder judicial no debería pagar los platos rotos por las falencias de nuestros sistemas legales, al contrario, ya es tiempo de que obtenga la nivelación con respecto a los otros dos poderes del estado. El poder judicial no puede ni debe ser el patito feo o el inquilino desahuciado dentro del trípode de poderes de la nación. Para que nos devuelva la confianza en él, debe estar integrado por magistrados probos, bien pagados, respetados, cuya labor tan delicada sea apreciada no solo por la masa ciudadana, sino sobretodo por sus dos pares, los poderes ejecutivo y legislativo.

Una actividad tan prosaica, aunque no por eso carente de gran importancia, como el Censo, nos vuelve a revelar descarnadamente la realidad de nuestras taras y limitaciones. ¡Cómo decir que el Censo es un fracaso, si ya desde antes de procesar sus datos nos ha retratado por completo a nuestro país, literalmente en paños menores!



Escrito por

Julio Andre Checa

Cambiar es lo que necesitamos con urgencia. Aceptemos el cambio apoyándolo y promoviéndolo. Poco o mucho, como corresponda, pero cambiemos


Publicado en

Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.