No está en #ModoPapa

trome                                        

Los analistas, entrevistadores, politólogos, etc., no aciertan una

Es que se dejan llevar por su arranque emotivo antes que por la deducción racional

Publicado: 2018-01-04

Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo para hacer añicos al presidente y a la posibilidad de encontrar cauces para la gobernabilidad. Y para sustentar sus augurios no dudan en elucubrar las teorías y fantasías más descabelladas, solo con el fin de llegar a la conclusión que a ellos les gusta.

Cuando vislumbran un caos total y el más grande desamparo para el presidente y su futuro como gobernante, obvian aplicar la lógica más elemental que nos dice que el apoyo de fujimorismo, por lo menos del ala comandada por Kenji y avalada por su padre Alberto, va a entrar con todo a la palestra para apoyar su estadía frente al gobierno del país. Y eso ya se empieza a ver con las marchas y pintas de agradecimiento, además de sentirse en las lecturas de las encuestas con una mayoría que apoya el indulto.

Más aún, la historia misma del fujimorismo no les permite a padre e hijo aparecer o dar la impresión de traicionar al hombre que contra viento y marea tomó la decisión de otorgar el indulto. Por el contrario, acciones enérgicas de apoyo les brindarán la aprobación de la gente que encontrará correspondencia entre esa actitud y la del presidente que se la jugó por el ex-presidente preso.

La grita de la oposición da la impresión de apoyar sin reservas a Keiko, incluso sugiriendo que ella debería actuar en defensa de sus propios intereses más allá de su condición de hija, y lo que es peor, atropellando a la figura central del movimiento fujimorista, lo que deviene en traición imperdonable. Y la propia Keiko, que no sale al frente a decir, aunque sea tímidamente "no me defiendas compadre", ayuda a incrementar la sospecha de que su tentación es obvia, y que antepone su ambición de poder a cualquier otra motivación. Esto anima a sus huestes a respaldarla sin respiro, porque a ellos no les interesa otra cosa que la coronación de su lideresa. Pero, ¿esto lo tolerará el fujimorismo de a pie, el de los barrios y las aldeas? También la lógica dice que no, ya veremos.

Pues bien, estos seudo expertos en temas políticos, se prenden de la noticia impactante, cuanto más grotesca mejor, como viejas chismosas de viejo cuño limeño, y de esa manera influyen inoculando en la opinión popular el veneno que es lo único que saben expeler para mantenerla enervada y dispuesta a apoyarlos en la grita destemplada para seguir removiendo el ambiente. Le darán hasta donde pueden al tema de turno, como pasó con el último censo. ¿Recuerdan todo lo que se dijo, todo lo que dijeron "los expertos"? Y todo pasó cual todo pasa y aquí no ha pasado nada. Es que sus ideas y pronunciamientos son como pompas de jabón. ¡Qué pena! Solo gaseosos hasta no más: ¡Y son los adalides de la opinión pública!

Conclusión: Vender la noticia, en unos casos para el bendito "rating" y en otros para apuntalar su prestigio (puaj!) con miras a perpetuarse en el escaparate de los políticos que medran del erario nacional.

Las encuestas también se alimentan con estos insumos, que son los verdaderos motores para los cambios sensibles en las tendencias. Pero cuando se encuentran con una situación en la que entran en juego ciertos valores que la gente aprecia mucho, como por ejemplo la caballerosidad, el desprendimiento, el agradecimiento, la manifestación del arrepentimiento, etc., los encuestadores se ven obligados a hacer de tripas corazón y mostrar la real tendencia de la inclinación pública, aunque sin dejar (supongo) de poner alguito de su parte para que su favorit@ no salga tan magullad@.

Otro tema que viene muy a cuento es el de la xenofobia del peruano, que a mi manera de ver tiene mucho que ver con un acendrado complejo de inferioridad. Este complejo hace olvidar que en el Perú es mucho lo que se le debe a la gente extranjera, y para refregarlo allí están los nombres de San Martín, Bolivar, Sucre, Saenz Peña, Du Petit Thouars, Alexander Von Humboldt, Antonio Raymondi, María Reiche, Fermín Tangüis, Enrique Meiggs y muchos otros, incluyendo al padre de PPK, y en el deporte Jorge Orth, Didí, Tim, ahora Gareca, Akira Kato, Man Bo Park, etc. Por eso resulta absurdo que se pretenda desacreditar a un peruano como PPK colgándole el sambenito de extranjero. Y también risible que alguna despistada pretenda rotular a Condorito como chileno, como si eso fuera infamante.

Recapitulemos: Teníamos a un ex-presidente preso y su libertad era una piedra en el zapato. Pasaron los "vivos" Alan García y Ollanta Humala manoseando este tema, hasta que llegó el "cojudo" PPK que se hizo cargo de cortar el nudo gordiano y toda la chusma se le ha tirado encima. Pero la historia anterior ya es cosa juzgada, nada hacemos con removerla, tenemos que mirar hacia adelante, teníamos que mirar hacia adelante porque este asunto, además de distraernos y sumirnos en peleas inacabables, podía servir para sacarle algún provecho, en el buen sentido de la palabra. Ya que todos los antecedentes de este funesto capítulo de nuestra historia solo dejó huellas de sangre, la única causa noble que se podía desprender del mismo era uno que sirviera a la patria. Y se presentó cuando a través de él se ha planteado la tregua necesaria para dejar trabajar en beneficio del Perú y de los peruanos. ¡Claro! dirán algunos, pero ¿y los deudos de las victimas y su dolor?. Si, en ellos hay que pensar, y pensar con seriedad. Si se ha dispuesto de 33 millones de soles para el resarcimiento de los deudos, estimando que sean unos diez mil los beneficiarios (cifra calculada de manera arbitraria), le correspondería en promedio a cada uno la magra suma de S/ 3,300.00, lo cual es realidad un insulto. La cifra de 33 millones no sería suficiente con multiplicarla por 10, debería multiplicarse siquiera por 20, llevándola a 660 millones de soles, con lo cual el promedio anterior llegaría a S/ 66,000.00 que tampoco es una suma satisfactoria, pero por lo menos permitiría a cada deudo los recursos necesarios para invertir en algún negocio o cubrir gastos de educación de descendientes de las víctimas. ¿El país está en condiciones de hacer este esfuerzo? ¡Si, si lo está! Esa suma se consigue ajustando presupuestos en otras áreas de las necesidades nacionales, con la justificación de que se trata de una atención prioritaria y justiciera.


Escrito por

Julio Andre Checa

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Publicado en

Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.