el fango está en todos lados

¿San Martín Vizcarra?

¿Es un enviado de Dios?

Publicado: 2018-03-25

Ha llegado al cargo sin saber cómo. Hace regular tiempo que le ofrecieron la plaza de Vice-presidente en la plancha electoral de PPK, y él, aguijoneado por la fama acumulada como Gobernador de Moquegua, no dudó en aceptarlo. ¿Ya estaba escuchando la llamada divina que le decía al oído "Tú vas a ser mi escogido para salvar la democracia en el Perú, y están de acuerdo tu tocayo Martín de Porres y Rosita de Lima"? Quien sabe, pero al aceptar ser incluido en esa fórmula, ya estaba dando el primer y más firme paso rumbo a su destino señalado desde lo alto.

Después de eso, el resto era solamente esperar. Y supo esperar haciéndose el gil al lado de PPK y Mechita, como quien apoya en todo a su líder aunque bien sabía que estaba allí para cosas mayores: Había escuchado el llamado supremo. Y cuando lo quisieron envolver en el caso Chincheros, conversó con el presidente y le pidió que aceptara su renuncia al ministerio que en ese momento comandaba, y del cual la oposición lo iba a echar previa censura. Y para quedar en la congeladora pidió ser embajador en Canadá, tal vez siguiendo el consejo divino que así se lo indicaba.

Todo ese escenario recorrido por Martín es mirado con asombro, curiosidad y envidia por los no llamados. Culpa de Martín no es, él es simplemente un escogido. Él no ha necesitado lucharla a brazo partido y por años desde una partidocracia en la que todo vale, no es el sobreviviente de mil combates como muchos de los que ahora lo miran con ira contenida porque entienden que sus luchas políticas han sido inmensamente mayores a las del nuevo santo que llega por el atajo del empujón divino.

Y él ya sabe que es un escogido del cielo porque estuvo rodeado de gente mezclada en turbios manejos y él no fue corrompido. Tan bien lo sabe que en su discurso de inauguración de su periodo de presidente por decisión divina, marcó distancia con la gente que estuvo a su lado y fue integrada por sus pares a la orden de PPK. Por eso dijo con firmeza "mi nuevo gabinete estará integramente formado por gente nueva" que es lo mismo que decir "no hay ni uno solo de los que estuvieron conmigo que sea digno de quedarse en mi gobierno" o sea en buen romance "solo yo fui tocado por la varita divina y no puedo ni debo contaminarme al contacto cercano con alguno de esos". Estas disquisiciones pueden sugerir que las palabras fueron soltadas con la intención de ganar aplausos fáciles, algo que se consiguió, porque si el nuevo San Martín hubiera querido estar a tono con su ascención de origen divino, bien podría haber decidido todo eso, pero sin manifestarlo. Punto en contra para el nuevo santo. No es digno de su origen hacer leña del árbol caído. Y conste que hablamos de sus compañeros de ruta, ni siquiera mencionamos su trato con su protector, aquel que fue concesivo con él en todo lo que le solicitó para conservar su vocación presidencial sin mayor esfuerzo ni contaminación. ¿Es una señal de egolatría? Quien sabe, pero no olvidemos que toda persona suele enviar señales de su persona sin darse cuenta.

Aunque al final de todo no hay que juzgar su actitud. Él es humano y si desde arriba han querido impulsarlo como escogido de la patria para salvarla, hay que respetar esa decisión. Esperemos que su actuación tenga tanto valor para nosotros como lo tuvo la de Juana de Arco para Francia.



Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.