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La interpretación auténtica

Para la corrupción la constitución no es un obstáculo

Publicado: 2018-07-31

Todas las voces de los interesados en que no se efectúe el referéndum, encuentran toda clase de trabas para que no se lleve a cabo. Su prolija búsqueda de prohibiciones para su realización la hacen en la Constitución del Estado Peruano.

Bueno, la constitución no es palabra de Dios, es la creación paulatina de humanos que, en el caso peruano, fue modificada una y otra vez, y que cuando los corruptos quisieron pasar por encima de ella, no encontraron mejor forma de hacerlo sin perder tiempo en revisiones que demoran varias legislaturas, que mediante el fácil expediente de encontrar una "interpretación auténtica" a lo que quisieron encontrar como concepto y explicación distintos al texto literal.

No pretendemos impulsar una imitación similar recomendando que se dicte una ley con nombre propio que permita llevar adelante el referéndum salvando cualquier obstáculo que la constitución actual contenga para dificultar su realización. Lo que queremos dejar bien sentado es que la voluntad popular no puede ni debe ser frenada por una disposición inamovible que le impida manifestarse en un espacio tiempo histórico diferente a aquel en que fue decretada. Esto se hará posible simplemente cuando el Tribunal Constitucional encuentre incompatible los candados que señala la constitución para llevar adelante las consultas populares, con el derecho permanente y eterno del pueblo para manifestarse libre de cualquier atadura cuando los temas a tratar exijan el pronunciamiento popular.

La llave para el candado puede estar en el referéndum en si. Solo es cuestión de legislar fijando un porcentaje mínimo de electores concurrentes aptos para la consulta, que podría señalarse en la mitad más uno de los ciudadanos considerados en el padrón electoral. 

Es decir, el referéndum en condiciones extraordinarias solo necesitaría la calificación de CONSULTA POPULAR EXTRAORDINARIA emitida con la aprobación de tal calificación por los tres poderes del estado, en forma conjunta. Y el aval de la ciudadanía, dándole condición de consulta válida y obligatoria en sus resultados, resultaría de la asistencia de la mitad más uno de los ciudadanos hábiles al acto plebiscitario.

Más aún, podríamos avanzar mucho más en la participación ciudadana en las cuestiones inherentes a sus derechos como ciudadanos, a poco que se establezca para el futuro como obligatoria una consulta popular a mitad del periodo gubernamental de cinco años, independientemente de toda consulta popular extraordinaria que los acontecimientos políticos puedan exigir.

Además, y como respuesta a una de las pueriles dificultades "insalvables" que los corruptos alegan para que el referéndum no se realice, la enorme cantidad de firmas requeridas para obtener la autorización, que deja a la vista la mañosería tradicional de los seudo representantes del pueblo que han legislado cubriéndose las espaldas por miedo al veredicto popular, en el caso presente se podrán conseguir en no más de una semana, a poco que las organizaciones populares que sean autorizadas para recabar firmas, fijen las fechas y lugares para recibirlas. La colas serán largas y desde ese momento todos, tirios y troyanos, se darán cuenta de la manera como reacciona el pueblo en situaciones como ésta.


Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.