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Oye Gualberto Chicha, ¿No nos estarán haciendo la gran mecida?

Hace rato que se pasaron de la raya

Publicado: 2018-08-29

Lo que vemos y oímos a diario ya superó el límite de lo creíble. Ahora todo parece el libreto de una novela preparada para engatusar al soberano, y donde están mezclados y coludidos blancos, gringos, cholos, negros, chinos y demás especímenes. Único lazo entre ellos: tener rabo de paja y necesidad de ocultar sus fechorías.

Conforme pasan los días y los actores de la gran mecida ponen en escena nuevos capítulos, fruto de mentes frondosas, fantasiosas y acuciadas por desviar la atención del respetable mediante el fácil expediente de dilatar las aparentes investigaciones y acusaciones para que transcurra el tiempo que hace olvidar todo, la clásica indiferencia y apatía del pueblo peruano seguirá creciendo, mientras los mañosos se frotan las manos, planeando sus próximas acciones de corrupción, que es lo único que saben hacer.

Y uno se pregunta ¿donde está la gente limpia y decente de este país? ¿O ya no hay? Porque llama grandemente la atención que no salgan a la palestra, mostrando una indignación que corresponda al tamaño del inmenso daño causado a la república. Parece que los corruptos ya le han tomado el pulso a la opinión pública llegando a la conclusión que basta con mostrar el circo y las piruetas que hacen todos los monigotes de la política nacional para mantener entretenida a la población.

Es increíble que un congreso de la república como el que nos ha tocado sufrir en esta ocasión, pueda estar afectando tan despiadadamente al Perú. En dos años ha cometido tantos excesos de desatinos y destrozos en la vida del país como no se ha visto jamás en la historia republicana.  Ese congreso debió ser liquidado en su oportunidad por un blandengue PPK, que en una actitud tan timorata y con el aplauso de su círculo cercano, dejó que pasara de todo, al punto  que el desenlace se lo merecía él pero no el Perú. Pero que les importa el país a los "políticos" de la talla insignificante que tenemos, ellos forman parte de la casta de sinvergüenzas que viven de los bolsillos del pueblo, habiendo hecho de eso un estilo de vida que linda en todo momento con el delito y la traición.

¿Será que nos merecemos a los seudo políticos que tenemos? Seguramente que si, porque también tenemos un poder judicial igual o peor y en el ejecutivo las cosas no andan mejor, peor cuando se va descubriendo que los actores principales han sido fruto de un acto de traición que no habla bien de sus intenciones. Pero si todo no es sino fruto de una maraña montada por todos de común acuerdo, con reparto de los papeles inteligentemente repartidos para cojudear al populorum, nos lo merecemos bien, porque aunque ya está acostumbrado, parece que le han aumentado la cuota de la mecida que, al fin y al cabo, nuestra sociedad está compuesta con gente que es naturalmente corrupta, y si no lo es, admira y aplaude a quien tiene "éxito" con los malos manejos del patrimonio nacional.

En este punto del camino por lo menos deben terminar o dar una tregua con la mecida. ¿Seguirán con sus citas a escondidas para salir más tarde a acusarse mutuamente de "malas intenciones"? Depende de la creatividad de los que manejan el guión entre bambalinas.

Claro que estoy dispuesto a recular en mis apreciaciones y pedir perdón públicamente si se demuestra que este es un malsano comentario ocasionado por la desesperación de ver lo infructuoso de los reclamos y expectativas, ciertas o inventadas por los críticos, pero, sinceramente amigo Gualberto Chicha, no creo que sea así aunque me gustaría más que nada estar equivocado.


Escrito por

Julio Andre Checa

Cambiar es lo que necesitamos con urgencia. Aceptemos el cambio apoyándolo y promoviéndolo. Poco o mucho, como corresponda, pero cambiemos


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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.