el momento del ego

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Estamos vagando en el espacio

Es el peor momento en nuestra historia republicana, en tiempos de paz.

Publicado: 2018-10-11

No somos una galaxia por supuesto, ni un astro o estrella, ni un planeta o satélite de planeta, con las justas somos un meteorito de piedra que vaga sin rumbo por nuestro espacio vital, con riesgo de estrellarse en cualquier momento y saltar en mil pedazos. Metafóricamente ese es nuestro país en estos momentos, y todo por culpa de una corrupción generalizada que ha sentado sus reales en el poder judicial, donde Pedro Chávarry desde su cargo de Fiscal de la Nación pretende arrogarse todo el poder del estado para ser inamovible no obstante el rechazo generalizado del pueblo, ostentando una impunidad y superioridad sobre toda la sociedad, mayor que la del más conspicuo juez de la nación. Absurdo mayor, un fiscal con más poder que un juez, el mundo de cabeza.

Allí, al mismo nivel, un desprestigiado poder legislativo que parece salido de las página de "Los Miserables" de Victor Hugo, con la salvedad de que los actores reales son sujetos inmaduros, infantiles, cual muchachos de colegio de primaria a punto de pasar a secundaria, es decir, en el punto máximo de desequilibrio hormonal. Hay unos pocos que lidian contra ese ejército inmanejable, simulando ser los antiguos inspectores o regentes de aula, pero a los que la fuerza los abandona periódicamente porque el esfuerzo es colosal.

Para remate, la comparsa que acompaña desde la tribuna a la feria de desadaptados suele tener discursos que le dan más ánimo a los corruptos inmaduros, sobre todo porque su machacar versa sobre espacios tiempo históricos ya superados, porque su entendimiento de lo que está pasando en el mundo en estos momentos y con estas generaciones nuevas, no ha despertado, se ha quedado anclado en el siglo pasado, y en varias décadas atrás. Estos deberían callarse porque su rintintín hace que los ineptos cobren nuevos bríos en su accionar chúcaro y maléfico para la nación.

Entre todos los culpables de nuestro desastre hacen un malsano cargamontón al presidente de la república sugiriéndole que no siga el clamor ciudadano porque eso es populismo. ¡Bendito el populismo que consiste en escuchar la voz del pueblo, y máxime cuando el clamor ciudadano corre en paralelo con el incremento de los niveles de corrupción hasta límites que nos van a devorar! Escuchar a esos que le niegan al pueblo su derecho a opinar nos deja perplejos porque va contra todo lo que el buen gobierno y el sentido común recomiendan, que es escuchar al soberano en su protesta. ¿Cómo pretenden acceder a cargos públicos que son otorgados por el pueblo con sus votos, mientras predican que no se le haga caso a ese pueblo? ¡Esto es una cosa de locos!

Al pueblo se le educa y se le aconseja cuando los dirigentes consideran que es necesario encausar sus requerimientos, para que no afecten la marcha sana de la nación, pero ¿con qué cuajo se le puede pedir que no se altere, que todo va bien en un estado de corrupción generalizada, qué respete las cosas como están, que todo lo malo es bueno si no atenta contra la constitución aunque esta demuestre que contiene manipulaciones de toda laya que van a hacer desembocar a nuestra democracia a un inmenso pantanal?

Y como cereza del pastel, tenemos toda nuestra política girando alrededor de una familia de origen japones que se ha posicionado de tal manera, que la hija pretendiente de la presidencia del Perú actúa cual una emperatriz oriental, en una actitud de soberbia que crispa aún más nuestro sentimiento patriótico, y más aún cuando una buena tajada de la ciudadanía le rinde poco menos que pleitesía rayana en servilismo inaceptable. Por lo menos, la tal lideresa debería mostrarse sencilla como lo hace cualquier peruana que acepta someterse a las reglas del país. Y si bien es cierto que ella y toda su comparsa están cavando su propia tumba política, el daño que siguen haciendo mientras tanto a nuestra patria deja y seguirá dejando huellas que exigirán un mayor esfuerzo a las generaciones siguientes en su ambición por hacer despegar a su país hacia mejores horizontes.



Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.