el momento del ego

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Nuestra controvertida justicia actual

Observaciones desde el llano

Publicado: 2018-11-01

Dos personajes que en este momento se encuentran en la cresta de la ola son el fiscal  José Domingo Pérez y el juez Richard Concepción Carhuancho, ambos considerados en puestos relevantes en el cuadro actual de hombres poderosos de nuestra nación. Por lo mismo, son personajes rodeados de una áurea de hombres probos y valientes o abusivos e injustos, según el color del cristal con que se les mire. Pero el peso de su aprobación es muy sensiblemente mayor que el de su desaprobación. ¿Por qué? Porque el pueblo estima que no son sujetos de alquiler dado que con los grandes intereses en pugna sobre los que ellos dirimen, sería muy fácil y "normal" en nuestra sociedad que por un muy buen precio ellos pudieran ofrecer justicia a la carta como hemos estado acostumbrados a ver.

Por todo eso es que los abogados de la defensa que se les enfrentan dejan una sensación de falta de criterio e inexperiencia total al enfrentárseles pechándolos, a la manera de pleitistas de taberna, al punto que dan la impresión de querer enseñarles el correcto manejo de sus funciones. ¡Andá! (al estilo argentino), zapatero a tus zapatos, tú no le vas a decir al fiscal y al juez como deben manejar sus trebejos, ese es su cau cau (como decía el inefable Alejandro Toledo). Inclusive la infantil "presión" de Keiko al decirle al juez "yo no espero justicia de usted porque usted ya tiene decidido su veredicto". ¿Qué crees? ¿Qué lo obligas a fallar a tu favor para demostrar que no es así? La justicia no se maneja así, pero es obvio que la suma de pequeños detalles siempre tendrá un peso aunque sea mínimo en la decisión final, pues planteada así la cosa también lo pones entre la espada y la pared. Si actúa como tú esperas, ese juez transmitirá la idea que esa es la mejor manera de defensa frente a él, o sea que lo pones en una disyuntiva, lo que al final repercutirá de manera contraria a como tú esperabas.

En la actuación de la defensa en general, queda la impresión de haber sido muy floja. El Dr. César Nakasaki debería dictar un curso para abogados bisoños dentro de su especialidad de penalista de nota, además de dominador de otras áreas de la abogacía. Al final quien saldría ganando sería nuestra desprestigiada carrera de abogacía, porque su actuación adquiriría una mayor relevancia.

En la otra esquina, y como viene sucediendo constantemente, se encuentra el recalcitrante fiscal de la nación Chavarry, quien parece obstinado en demostrar que es el rey de los desatinos. Exceptuando a los mafiosos, el resto de los peruanos quieren que se aparte ya del Ministerio Público, pero demostrando un muy escaso entendimiento (con razón lo apoyaban mejorando sus notas) se aferra al cargo como si fuera su tabla de salvación, cuando en realidad va a terminar siendo su tabla de perdición. Jamás en la historia del país se había visto a un fiscal que amenaza chantajeando al propio presidente de la república. Si un funcionario de su nivel no respeta y hace respetar a la persona que encarna a la nación, ¿qué diablos hace allí? Su salida final va a ser con caída estrepitosa.

Y por otro lado se encuentra una gran cantidad de políticos y comentaristas que piden que "se imponga el buen tino" y que todo vuelva a "la normalidad". Oye Sinforoso, ¿de qué normalidad estás hablando? ¿no te das cuenta que en el Perú todo está hasta las cangallas? Volver a la normalidad significaría transar con la corrupción para que no solamente siga campeando en el país, sino que incremente su fuerza y su poder hasta niveles de cloaca total. Todo aquel que predica en este sentido despide un fuerte tufo a pestilencia total de podredumbre, pero ellos tan campantes con su prédica parecen no darse cuenta que en la consideración ciudadana van cavando su propia tumba. Y con desfachatez supina desdeñan el referéndum y todo lo que significa el respeto al pueblo. ¿Y ellos a donde pertenecen, hay una casta especial de escogidos del señor que están por sobre todo el resto? No, lo que pasa es que destapan todas sus miserias sin  pudor alguno al abogar por el "estado de derecho". ¿Derecho de qué, de hacer lo que nos venga en gana, de terminar de convertir a nuestro país en un burdel gigantesco?

La única esperanza que nos queda es la voluntad e inteligencia del pueblo en su conjunto. Una vez que se manifieste nos hará ver a todos de que lado está el soberano, el dueño de la nación, el verdadero patrón, el sufrido patrón que todo lo pone y todo lo da para que sus elegidos siempre lo hagan quedar mal. Pues bien, esta es la oportunidad para meterles el cocacho de su vida a todos los sinvergüenzas que han traicionado las expectativas colectivas, y que sirva de lección, esperemos que sea imborrable, para los que vienen a continuación.


Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.