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Aumentan defensores de fiscal Chávarry

Sus argumentos no convencen

Publicado: 2018-11-04

El mayor pretexto que enarbolan los espontáneos que salen en defensa del Fiscal de la Nación es que hay que preservar la autonomía de los poderes del estado. Sin embargo acusar oficiosamente a un personaje público no es inmiscuirse en campo ajeno, en tanto que resulte ser una réplica de la censura que brota incontenible desde las bases populares. Aquí solo proceden dos cosas, o se detiene la acusación saliendo al frente de la protesta popular para explicar las razones que impelen a no adelantarse a acusaciones oficiales, o se apoya la inquietud ciudadana recomendando al titular del pliego correspondiente lo que la razón indica que debe hacer.

Y lo que se nota es que los nuevos defensores de Chávarry obvian entender que en todo un Fiscal de la Nación aquello que califican de mentirillas comunes es un pecado grave. La majestad del cargo le impide negar cuestiones que le pueden ser incómodas y que después se ve en la necesidad de aceptar. Si a eso le sumamos un  montón de audios comprometedores con personas que no exhiben un récord decoroso y que encima agravan su situación huyendo del país, la razón de criticar al Fiscal de la Nación toma más peso. Y si aún les parece poco, su proceder que raya con lo mafioso amenazando con actos que por ser propios de su ministerio público no deben ni pueden ser usados como amenaza, incrementando su improcedencia hasta el extremo de ser usado contra la persona del mismísimo Presidente de la Repúbica, rebasa todo lo soportable. De allí a negarse a ser investigado en casos manejados por fiscalías autónomas es dar un paso más hasta ponerse en situación de ser merecedor de todos los comentarios agrios de la gente de buena ley.

De donde los defensores de la impunidad del Fiscal de la Nación como un ente que está más allá de lo humano criticable, hasta sentirse casi como un dios intocable, entran como por un tubo en el campo de la sospecha popular, pues la suspicacia, aún contenida, invita a imaginar rabos de paja en los voluntarios defensores. Algo así como curarse en salud, "Si sabes algo de mi ya sabes que yo no estoy entre los que te acusan sino entre los que te defienden". Mala señal, mal discurso, la sospecha de la corrupción general se extiende y a esa paso va a alcanzar a la totalidad de los ciudadanos.

¿La supuesta autonomía del Ministerio Público vale todo eso? Cuando el burdel estalle quien va a pagar los platos rotos, ¿acaso los que recomendaban a Chávarry dar un paso al costado? Si eso sucede significará que la mafia ya se entronizó totalmente en el estado peruano.


Escrito por

Julio Andre Checa

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Rigor y monerías

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