¡lluvia de millones!

Periodistas carboneros y carroñeros

Por preferir el negocio descuidan la responsabilidad y el patriotismo

Publicado: 2019-08-13

Por más esfuerzos que uno pueda hacer resulta incomprensible que no haya un solo personaje del periodismo, sea escrito, radial o televisivo, que no pueda interpretar el aparente resbalón de Vizcarra en el caso Tía María como una simple tentativa más por evitar la confrontación directa entre los pobladores de la zona y las fuerzas del orden, cuyo costo pueda contarse después en vidas humanas sacrificadas con el pretexto de aplicar la ley.

Hay un sujeto muy venido a menos que como el mono es capaz de hacer las piruetas más absurdas y ridículas con tal de llamar la atención, que llega al extremo de justificar el uso de la violencia a sangre y fuego para imponer la ley, y no solo eso, sino incluso pedir que así actúe el ejecutivo cuyo presidente según su opinión debería ser vacado. Por supuesto que la directora del periódico donde tiene cabida ese cavernario tiene responsabilidad compartida porque acoge al troglodita y editorializa en el mismo sentido de imponer la ley a cualquier costo.

Actitudes así no nos llaman la atención, porque ahora todos están despojándose de sus vestiduras de personas reformadas, para aparecer como lo que siempre fueron, y es que "gallina que come huevos....."

A alguien que tiene dos dedos de frente no se le puede ocurrir que el presidente se haga presente en una zona altamente alterada en sus ánimos, desafiante e impositivo sin medir las consecuencias de una actitud de este tipo ante gente que está muy soliviantada. Los empresarios comprometidos con el proyecto, a su vez intervienen para reclamar sobre la actuación del presidente de la república cuyos intereses son muy diferentes, pues aunque haya un cordón umbilical en la necesidad de inversiones, no puede subordinarse el interés común al apetito del lucro, por más decente que este sea.

Si el presidente Vizcarra tenía en mente una estrategia adecuada para manejar este tema, que podía pasar por una campaña de convencimiento en base a obtener ventajas tangibles para los habitantes de la zona en conflicto, que pasan, como en toda negociación, por un periodo de aprobación punto por punto cuando las dudas están despejadas, la intervención desaforada de toda la tribuna interesada en ganancia solo para ella aunque el país se vaya al diablo, lograrán mandar al tacho todo lo pudiera estar en la estrategia de acercamiento de las partes.

Lo que queda en claro, una vez más, es la pobreza franciscana de los políticos y los espontáneos que saltan a la arena sin conocer absolutamente nada de negociaciones ni de manejos económicos, y que solo se mueven por instintos que mayormente son reflejo de su nula experiencia y su falta total de criterio. Esta gente también abunda en el profesionalismo periodístico, si el país dependiera de ellos, Dios nos coja confesados.

Es una pena que no cale ni un gramo de claridad en la razón de esta gente, a pesar de haber percibido en vivo y en directo, y día a día, las bondades de la excelencia gracias a la labor mostrada por peruanos en la sensacional organización de los Juegos Panamericanos Lima 2019, bajo la dirección de un  verdadero líder como Carlos Neuhaus. Gente de todas las layas y todas las tiendas gritó como magdalenas pidiendo que no se llevaran a cabo los juegos, y ahora, después de la gloria, muy sueltos de huesos sin la menor vergüenza se trepan al éxito con la sonrisa para la foto. ¡Qué caraduras!

Esa gente que se plegó al pedido de llevar la plata para otros lados, para hacer carreteras, construir escuelas, puentes, hospitales, no tienen ni la menor idea del valor de los intangibles. Este valor es tan inmenso en el caso presente, que solo con eso está recontra pagado el gasto. ¡Qué tanta ganancia más no representará la infraestructura creada para servir de espacio para los deportes en competencia! Pero esto no lo entenderán nunca, ni siquiera los métodos científicos tienen la llave de la correcta estimación de estos valores. Para hacer una burda comparación, la percepción necesaria que es patrimonio de gente muy privilegiada, viene a ser como la sazón de la buena cocinera o del elegante chef del más refinado restaurante. Dale los mismos ingredientes al chabacano, al torpe, al incapaz y verás que sale. Así es este tema de la administración.

Por eso también llama la atención el pronunciamiento de los inversionistas que no esperan con paciencia que la marea se calme para retomar el diálogo, sino que se aúnan al reclamo desaforado del ignorante.

¿Qué está pasando? ¡Dímelo Dios Mío, dímelo!


Escrito por

Julio Andre Checa

Cambiar es lo que necesitamos con urgencia. Aceptemos el cambio apoyándolo y promoviéndolo. Poco o mucho, como corresponda, pero cambiemos


Publicado en

Rigor y monerías

Análisis y comentarios con énfasis en temas políticos, culturales, deportivos y del día a día.